En esta ocasión vuelvo a publicar un
destino italiano, Verona. Es una ciudad que siempre quise conocer y me ha
encantado aunque fuera un día de frío y lluvia. Estoy convencida de que tiene
encanto en cualquier estación del año.
Se puede visitar fácilmente desde varios
puntos del país en coche o en tren. Para mí la mejor ocasión para ir, por
cercanía, sería si estás en Venecia. En mi caso, no me fue posible hacer esa
combinación y he ido tiempo después en tren desde Florencia.
Esta ciudad tiene una gran belleza pero
es famosa sobre todo gracias a Shakespeare y su obra Romeo y Julieta. Sin saberlo el escritor hizo que Verona sea una de
las ciudades más relacionadas con la palabra "amor" y,
seguramente, uno de los destinos italianos más visitados.
Desde la estación de trenes nos
dirigimos andando al centro, se tarda unos 20 minutos aproximadamente según el
navegador. Nosotros pudimos tardar un poco más porque había nevado días antes y
todavía quedaba bastantes restos en la calle.
El primer punto de interés en nuestro
itinerario es la Piazza Bra lugar que recoge una mezcla de edificios
diferentes entre sí tanto por su finalidad como por la época a la que
pertenecen.
En mi opinión el primer edificio que
llama la atención al llegar es el anfiteatro romano, La Arena.
Lamentablemente
por seguridad y debido a las nevadas no estaba abierto al público. Sólo pudimos
verlo por fuera e intentar intuir el interior a través de algún que otro hueco.
Es el edificio más antiguo de la plaza además de uno de los anfiteatros romanos
más conocido e icono de la ciudad, realmente me dio mucha pena no poder
entrar. Se construyó en el siglo I y sorprendentemente se sigue
utilizando a día de hoy, eso sí, afortunadamente el espectáculo que ofrece es
totalmente diferente al de entonces :). Actualmente es conocido por el Festival
de Ópera que hacen en verano (en julio y agosto) y los únicos gladiadores que
podemos ver cerca son los que se ofrecen para hacerse una foto con nosotros.
Lo siguiente que atrajo mi interés
fueron los edificios que se sitúan a la izquierda de la plaza según llegas desde
la estación. Me llamaron la atención por la variedad que tienen en estilo y porque
cada fachada tiene un color diferente, esto me recordó a Murano.
El primero en construirse allí fue el Palazzo degli Honorij en el siglo XVI el
cual influyó a la clase media acomodada haciendo que más familias ubicaran allí
su residencia. Actualmente en la parte inferior de los edificios hay locales
que son cafeterías o restaurantes.
Ya más alejado está el Palacio Barberini que pertenece al siglo XIX, por lo que tiene
un estilo neoclásico. Éste se ha llegado a usar con fines militares en la
ocupación austrica y posteriormente se convirtió en la sede de las oficinas
municipales.
Lo que vemos a día de hoy no es el
edificio original ya que en las Segunda Guerra Mundial debido a un bombardeo
fue gravemente dañado y en la posguerra lo reconstruyeron y ampliaron.
Después de disfrutar de esta plaza nos
dirigimos al siguiente icono de la ciudad, La casa de Giulietta y
su estatua.
Todos sabemos que es la casa
ficticia de la protagonista femenina de la famosa tragedia, aun así con ilusión
e interés nos acercamos.
Antes de llegar al patio, donde se encuentra
la estatua de la enamorada, tenemos que pasar por un callejón lleno de chicles,
dibujo y nombres de parejas. A mí me dio un poco de asquito pero es algo típico
por lo que se ve.
La casa es de estilo gótico aunque
la parte más importante es el balcón debido a la famosa escena que escribió
Shakespeare, éste se encuentra en muy buen estado porque lo han reconstruido. Si
os apetece, la casa se puede visitar y hasta incluso se puede salir al balcón,
en nuestro caso no lo hicimos con lo que no puedo opinar sobre si merezca la
pena o no. Lo que si tenéis que hacer, por tradición, es tocarle la teta
derecha a la escultura ya que se dice que da suerte. Allí podéis haceros fotos
y visitar la tienda (bastante cara en mi opinión).
Seguimos conociendo la ciudad y
para ello nos dirigimos a la Piazza delle Erbe. Es completamente
diferente a la anterior tanto en forma, ya que la ha heredado del anfiteatro
que en la antigüedad allí había, como por su finalidad, era la plaza del
mercado de la ciudad.
Coincide con la anterior en que los edificios que la
rodean tienen diferentes estilos como el medieval, renacentista y barroco. Seguramente lo primero que os llamará la atención el antiguo ayuntamiento por la Torre Lamnberti de ochenta y cuatro metros de altura siendo por ello la más elevada de la ciudad. Se puede subir a través de las escaleras o
ascensor y así poder disfrutar de unas vistas inmejorables de Verona (su horario es 8.30 a 19.30 todos los días y la entrada vale 6 euros). Como curiosidad, resaltar que tiene dos campañas: La pequeña que se conoce como Marangona y usa para dar la
alarma por incendios e informar de las
horas del día; La grande que se llama Rengo y suena cuando se
necesita que la población coja armas o para invocar los consejos de la ciudad.
Lo siguiente para mi destacable es la fuente
di Madonna Verona que data del siglo XIV mientras que la estatua que la
decora pertenecía al foro, por ello, personalmente considero que es la pieza más destacable de la plaza.
Al fondo está el Palazzo Maffei del que se destaca su estilo barroco y, sobre todo, la facada que tiene que resalta entre las demás y que puede que haga que no veas en un primer vistazo, la columna del León de San Marco, símbolo de la valentía de la ciudad.
En el centro es dónde cada día colocan los puestos del mercado que con buen tiempo se completa con las terrazas de bares y restaurangtes que allí encontraremos. Fue aquí dónde compré los primeros
recuerdos de la ciudad porque, la verdad, no me parecieron caros.
Desde aquí nos podemos ir a la Piazza
dei Signori pasando por
debajo del arco en el lateral derecho de la plaza que un puente de conexión
entre el Domus Nova y el Palacio de la Razón. Éste se reconoce muy fácilmente
porque tiene una costilla de ballena curva colgada de él, hueso que le da el
nombre “costa di balena”. Como
dato curioso os puedo decir que en la Edad Media y en el Renacimiento era el
centro del tribunal y el consejo, de las instituciones públicas de la ciudad.
De la plaza me sorprendió encontrar justo en el centro la estatua dedicada a Dante, escritor de “La
Divina comedia” con una expresión que no
sabría decir si es porque está serio como pensativo. A Dante le expulsaron de
Florencia, su tierra natal, por lo que decidió vivir en Verona.
Después mi mirada se
detuvo en el Palacio de la Razón y
su Torre de los Lamberti. El Palacio Comunal fue construido en los últimos años del siglo XII para ser el ayuntamiento, durante mucho tiempo tuvo el poder político ciudadano teniendo diferentes salas como el Colegio de los Notarios, el Recaudador del Impuesto a la Seda, la cámara Fiscal, la Caja de Ahorros, el Tribunal...
Seguimos moviéndonos para conocer la
ciudad y en pocos pasos nos encontramos con el Piazzaletto delle Arche y la
iglesia de Santa Maria Antica y las Arche
Scaligere. Los orígenes de la iglesia datan del
siglo VII aunque a lo largo de los años ha tenido diferentes reconstrucciones o
restauraciones en las que le han ido cambiado el estilo arquitectónico. A día de
hoy es de estilo románico,
el mismo que tuvo en sus inicios aunque hubo una época que tenía cúpulas de
estilo barroca. Se puede visitar gratuitamente con un horario 7:30 a 12:30 y de
15:30 a 19:00.
El Arche Scaligere, está en las
inmediaciones de la iglesia y es un conjunto de tumbas de estilo gótico de los
señores de Verona, la familia Scaligeri o Della Scala. Están decoradas con una
estatua que representa a la persona a la que pertenece, nosotros lo vimos por casualidad
paseando por la calle y nos asomamos para echar un ojo, a veces el perderte tiene su recompensa.
Sin bajar el ritmo vamos a visitar la Basílica de Santa Anastasia. Se comenzó
a construir a finales del siglo XIII sobre una antigua que estaba dedicada a la
misma santa y es de estilo gótico. Me llamo la atención que la fachada no está
terminada de ahí que se vea la piedra local acompañada por el rosetón, su techo a dos aguas, sus
materiales de construcción. Su interior se compone de tres naves con bóveda de crucería y divididas por columnas de mármol blanco y rojo con capiteles de estilo gótico. También se compone por un ábside, cuatro capillas laterales y el altar mayor.
Ya no nos queda nada para terminar el
itinerio planeado. La última parada es el Duomo
Santa Maria Matricolare. También se construyó sobre las ruinas de una iglesia con estilo paleocristianas. La
catedral finalmente fue construida de nuevo en estilo románico aunque también
se pueden diferencias actualmente el estilo renacentista del campanario o el
gótico de las naves. Exteriormente llama la atención la torre
de la campana ya que no se completó, pero no es algo extraño en la ciudad. La decoración del interior se compone por
frescos, pinturas, columnas de color rojizo y mosaicos paleocristianos.
A su izquierda estál Claustro románico con columnas binadas, restos de mosaicos pavimentados de la basílica primitiva, la verdad me pareció precioso con los restos de nieve.
En esta ocasión la entrada no es
gratuita. Hay dos opciones o comprar entrada individual o conjuntas para poder
visitar otras iglesias entras las que están las que anteriormente he hecho
referencia en el itinerario.
Este fue el itinerario que decidimos al
ser una excursión en el día, sé que nos dejamos cosas, pero ¿ Qué mejor motivo
que ése para volver?.
Para terminar la jornada turística,
después de un día de frío, lluvia y restos de nieve que tuvimos, comimos en
Cappa Café. Me gustó el lugar por el ambiente, la decoración, la comida y no
tengo el recuerdo de que pareciera caro. Desde fuera se ve el río Adigio, el Puente de Piedra y el Castillo de San
Pietro, por si os queréis acercar ya que la foto que podéis hacer es muy
bonita.
Si a parte de viajar te gusta cocinar, puedes echar un ojo a las recetas que propongo :)
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